Ayer cuando venía en el bus me llegó uno de los recuerdos de Instagram. El 30 de diciembre de 2018 había publicado una cantidad de posts agradeciendo por todo lo vivido en ese año: mi primer viaje sola a otro país, un trabajo magnífico en municipios de Arauca alejados y olvidados por el Estado, sentía que lo que soñaba se estaba materializando, conocí gente hermosa, fui por primera vez a un concierto de electrónica y a acampar, realmente era obvio que había mucho por lo cual agradecer.

Sin embargo, esta vez fue muy diferente, me costó mucho pensar qué agradecería en este 2019, un año muy difícil a nivel emocional. Ese trabajo soñado fue solo una ilusión, se fue rápidamente y debí volver al típico trabajo de oficina en el que me siento encerrada y desperdiciada, sin contar que estuve más de seis meses sin un trabajo estable acompañado de una crisis económica a nivel familiar muy fuerte. Seis meses de sentirme como una carga para mi familia y hasta para mis amigos.

De pronto bloqueé mi celular y cuando lo volví a prender leí con atención el fondo de pantalla que he tenido todo el año, decía “La gratitud transforma lo que tienes en suficiente”, y en seguida empecé con el ejercicio. Soy consciente de que esa frase cobra sentido cuando estás en una posición de privilegio dentro de una sociedad tan desigual como en la que vivimos y bueno, por hoy haré buen uso de ese privilegio para alimentarme el alma. ¡Aquí van los agradecimientos!

  • Gracias a este 2019 que fue testigo de mi grado como comunicadora social y periodista, grado de honor y tesis meritoria. Gracias a mi amiga del alma y colega, Leidy y por supuesto a nuestra tutora de tesis que nos sacó del lodo en el que estábamos hace dos años.
  • Gracias al 2019 que me permitió seguir cantando con las personas que amo. Este año tuve la oportunidad de recorrer los paisajes hermosos de Nariño mientras me dolía la barriga de tanto reír.
  • También tuve la oportunidad de cantar en un montaje sinfónico coral hermoso en honor a las víctimas del conflicto armado en Colombia. Junto al Coro Voces de Luz hicimos parte de “Una misa por la reconciliación”.
  • He cantando en coros ininterrumpidamente desde que tengo 8 años y aunque no lo crean solo he participado en dos concursos en mi vida y los dos los he ganado. ¡Gracias Coro de la Fundación Universitaria Los Libertadores y a mi amigo del alma y director, Daniel Valencia, por permitirme hacer parte de esto!
  • A este 2019 gracias por seguir manteniendo las buenas amistades apesar de los revueltos emocionales, los que quieren estar, siempre están.
  • Hubo algo que llegó a mi vida por sorpresa, yo no lo buscaba, ni mucho menos lo quería. Llegó como un torbellino de una manera inesperada, él, mi compañero de coro y alguna vez de una que otra risa se convirtió en mi amor, después de conocerlo por varios meses, un día comencé a verlo realmente. Gracias a este 2019 por empujarme a construir una relación, pero esta vez bajo todo lo que aprendí de mis experiencias y por supuesto, del monstruo del amor romántico. Él es mi amor compañero, mi aquí y mi ahora, intento no construir ideales, ni anhelos de futuro, solo vivir. Gracias a ti, mi amor, por aceptar este reto junto a mí.
  • También quiero agradecer por un año de luchas y de inconformismos sociales, ya no es tiempo de callar sino de exigir. Basta de los atropellos, siempre es una buena oportunidad para mirar hacia adelante anhelando un futuro mejor.

Gracias a un 2019 complejo seguramente para todos, sé que esto es un sentimiento de país, lo cierro anhelando que dentro de un año este ejercicio no me cueste tanto, no nos cueste tanto como hoy y perdón con lo bello, siempre es más, pero también quedan muchas cosas por dar y encontrar.

¡Feliz 2020!

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Sol Gómez Botero

Comunicadora social y periodista