Es martes 23 de abril y no imaginan cuánto extraño a los 23 seres humanos que me regalaron una de las semanas más felices de mi vida. Comienzo agrandeciéndoles a ellos por tanto amor y dedicación, por el apoyo, por la compañía, por la incondicionalidad y por supuesto, diciéndoles cuán afortunada soy al tenerlos en mi vida y poder compartir cantos, risas y mucho amor.

Nuestra travesía inició desde el sábado 13 de abril, un vuelo hacia Cali nos esperaba a primera hora de la mañana y después un largo viaje por tierra hasta la bella Pasto, una ciudad que sin miedo a equivocarme puedo reconocerla por la perspicacia, amabilidad e inteligencia de su gente.

El encuentro coral Semana Canta por Nariño nos esperaba con los brazos abiertos. Talleres, aprendizaje y mucha música se avecinaba, todo esto acompañado del gran amor que nos tenemos en el espacio más maravilloso que he podido encontrar, el Coro Voces de Luz.

El domingo, aquí viene el tip turístico de la entrada ;), fuimos a la Laguna de la Cocha. Lugar obligado por aquel que quiera deleitarse con los paisajes nariñenses. Una profundidad hermosa en sus aguas y de fondo imponentes montañas con nubes blancas cubriendo sus picos. Recomendados: la reserva El Búho y viajar en lancha hasta la Isla de la Carota, allí podrás subir el sendero ecológico hasta el mirador y llevarte en tu memoria la inmensidad de las aguas y la majestuosidad del cerco natural que la protege.

Después de un día de aventura, metidas de pata (literal jaja) y muchas risas, solo restaba descansar, el lunes prometía ser un día de muchos aprendizajes y de compartir con los otros coros participantes del festival.

Ese lunes después de talleres de respiración y mucha música coral, nos despedimos con la gala en la bellísima Iglesia San Juan de Pasto, aquí aprovecho para nombrar a las increíbles personas que conocimos del Coro Adventista de Guayaquil – Ecuador, mil gracias por el cariño, por demostrar que las fronteras son invisibles y que la música nos une a todos.

¡Ahora, lo más magnífico de este viaje! Si vas como turista a Nariño seguramente las agencias de viajes te dirán: “tienes que ir a Pasto y a Las Lajas”, pues este grupo de coristas nos atrevemos a decir que se han perdido de lo mejor. Nuestro camino nos llevó al maravilloso municipio de Los Andes – Sotomayor, un lugar mágico incrustado en medio de la majestuosidad de la Cordillera de los Andes. Si sufres de mareos, una pastilla no estaría de más, así podrás disfrutar de los profundos abismos y de cada montaña tras montaña.


Aquí va la novatada viajera y con ella, el consejo… si van a Nariño, lleven ropa para cualquier clima, que nos les vaya a pasar como a nosotros que solo llevábamos sacos y enormes chaquetas sin imaginar que este lugar sobrepasaba los 26°C.

Pasamos el resto de la semana acompañados de los niños y jóvenes del coro y banda municipal, un proyecto gestado desde el altruismo más puro, digno de admirar por su constancia y valentía en medio de la reconciliación de una población afectada por muchos años por el conflicto armado del país.

Cantamos en la iglesia principal y recibimos los más bellos aplausos de la gente más agradecida y dulce que se puede encontrar, un pueblo que retrata lo más bello del ser colombiano, la alegría, la resiliencia y la pujanza. Pero sin duda alguna el momento más conmovedor de la semana y por lo cual agradeceré al universo el resto de mi vida, fue poder compartir nuestra música con los abuelitos del pueblo, unos seres maravillosos, llenos de sabiduría y amor, pude ver en cada uno de sus rostros la carita de mi abuela cuando me escuchaba cantar, siempre sonriente y sincera.

Este viaje sin duda fue transformador, después de un año de fuertes tropezones, dificultades en muchos aspectos y momentos de desespero por no ver el futuro con claridad, llegaron estas personas a recordarme que donde hay amor siempre habrá una razón para seguir luchando por todo, por loco que parezca.

Gracias Coro Voces de Luz por tantos momentos hermosos. Por las carcajadas, por la pasión que le ponen a cada nota, por el compromiso y la entrega, por la aceptación en la diferencia, gracias por existir y darle tanto sentido a mi vida, gracias por hacerme desear ser cada vez mejor.

Y al Encuentro Coral Semana Canta, gracias por los aprendizajes y por la inspiración, su trabajo es digno de admirar y destacar en un país tan revuelto como el nuestro, pero que también forja ciudadanos comprometidos y apasionados a pesar de las tantas circunstancias.

Termino con el ojo aguado recordando cuánto amé este lugar y cuánto amo a las personas que me acompañan en esto.

¡Felices 10 años, Coro Voces de Luz!

Categorías: Fuera de mí

Sol Gómez Botero

Comunicadora social y periodista

2 Comentarios

Luis Eduardo Obregón · abril 23, 2019 en 5:21 pm

Qué bella y emotiva crónica. Una linda manera de mirar una región de nuestro país y a sus gentes. Gracias por una agradable lectura!

Diana Lorena Reyes Molina · abril 26, 2019 en 3:21 am

Me encantó tu blog. Linda. Me llevo en el corazón la linda amistad. De verdad que hicimos empaste de una. Que bello. Espero volver a verlos muy pronto. Cantan hermoso. Un fuerte beso y abrazo desde tierras calientes…Guayaquil Ecuador

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