Es esta la primera publicación del año. El 31 de diciembre de 2019, como es costumbre, me propuse no descuidar mi blog y escribir mínimo una vez al mes. Pues bien, ya va terminando febrero y no lo había hecho, al primer mes ya fallé con uno de mis propósitos del 2020.

Pero como nunca es tarde, aquí estoy, haciendo un verdadero esfuerzo por escribir algo que los mueva por dentro, pero más que eso, que me mueva a mí, no escribir por escribir, así no.

Sentada frente al computador me he casi obligado a abrir el editor de texto y por lo menos intentarlo, porque creo que si sigo esperando la inspiración en este mundo repleto de distracciones, no la voy a conseguir. Si hay músicos, compositores, pintores o cualquier otra persona que haga arte en alguna de sus formas, quizá me esté entendiendo y se sienta identificado, a ese le digo que no queda más que sentarse frente a su herramienta de trabajo y hacerlo, la inspiración no siempre cae del cielo o llega con la vida así como así.

Cada día me despierto pensando “hoy sí escribiré”, así transcurren los días. Voy al trabajo, al gimnasio, a veces me veo con algunos amigos, pero para escribir nunca hay tiempo, ¿dónde están las verdaderas prioridades en este mundo que se mueve tan rápido y en el cual a veces solo importa lo que genera dinero o aceptación social?

¿Por qué no le doy importancia a lo que en verdad, desde el fondo de mi corazón, quiero hacer? ¿Por qué así como saco el tiempo, a veces de donde no hay, para otras cosas no lo hago para esto?

Pues bien, hoy es mi primer ejercicio, desenpolvar la mente, las ideas, los temas, lo que me emociona para poder escribirles y escribirme con todo el amor y el convencimiento del caso.

Lo escribo en primera persona no solo porque estoy reconociendo que es mío lo que estoy diciendo y sintiendo, sino porque sé que esto es el pan de cada día de muchos, así que léalo como si fuera usted mismo, como si fuera su cabeza habándole. Tome su instrumento, coja el pincel o lo que sea con lo que trabaje, así sea solo una libreta y lápiz para una lluvia de ideas, dese la oportunidad de evaluar qué espacio le da día a día a eso que quiere hacer y no ha hecho porque siempre hay una buena excusa para no hacerlo.

Yo por lo pronto, así como me cuestiono, abrazo lo que logro alcanzar, hoy por lo menos, después de dos meses, hice que mis palabras se plasmaran en un escrito y la satisfacción de ir tecleando las últimas ideas es increíble. La preocupación de si lo leen pocos o muchos vendrá después cuando revise mis estadísticas, por lo pronto soy feliz con lo que hice hasta este punto.

Y usted, ¿ya empezó?, recuerde que el talento NUNCA es suficiente, sin disciplina y entrenamiento absolutamente NADA pasa.


Sol Gómez Botero

Comunicadora social y periodista