Me gustaría que fueras como este lápiz,

  • Sabiendo que, aunque puedes hacer grandes cosas, siempre estarás siendo guiado por una mano creadora.
  • Recuerda usar el sacapuntas cuando te sientas desgastado, sufrirás un poco, pero estarás más afilado para continuar.
  • Cuando te equivoques, usa el borrador y corrige tus errores.
  • No olvides que lo que realmente importa no es ni la madera, ni lo que ves en el exterior del lápiz, sino el grafito que va por dentro.
  • Y por último, siempre deja una huella en todo lo que hagas en la vida. [1]

La Fundación Como un lápiz, nace en 2008 como una iniciativa familiar para cubrir las clases de artes y deportes que había dejado la Organización Visión Mundial en Ciudad Bolívar, después de unos años de ayudar a la comunidad deciden llevar su lápiz a las veredas de Cundinamarca y empezar a brindarle este beneficio a niños campesinos de la región.

Comenzaron su proyecto de nuevo en el municipio de Villa Pinzón, de la mano de las directivas de la escuela del pueblo, además de ofrecerles a estos niños clases de danzas, música, artes plásticas y fútbol, nació la iniciativa de generar empleo a los maestros de la región, ellos recibían un pequeño ingreso extra a cambio de dibujarle sonrisas a los niños.

Desde el año pasado, se trasladaron al municipio de Guasca y con el mismo amor con el que iniciaron este sueño, han continuado pintando la vida de estos pequeños que pasan sus días ayudándole a sus padres a las labores del campo en las grandes fincas del pueblo.

Eliana Amézquita hace parte de esta gran familia que decidió poner la vida en servicio de la infancia, con lágrimas en sus ojos me recuerda la importancia de dibujar sonrisas en estos pequeños. Es demostrarles que tienen muchas más posibilidades que estar en el campo arando la tierra o cuidando a los animalitos de la finca, es hacerles ver que sus manos pueden diseñar, construir e interpretar mundos maravillosos.

No es un trabajo fácil, no es sólo educarlos en artes o deportes, es también hacerles entender que esto los forma como seres humanos sensibles, que pueden abrazar a otros, que pueden dar amor y que los conflictos no se solucionan con violencia. Es también educar a los padres de familia, no es fácil para un papá ver que su hijo ha decidido tomar clases de danza o de flauta, es ayudarlos a reconstruir su manera de ver la vida.

Su misión es mostrarles que a través de las artes también se enseñan valores como el respeto, la solidaridad, la sensibilidad con los otros seres vivos. Es un trabajo de pedagogía fuerte porque, aunque los niños lo hagan con gusto y se diviertan, no significa que sea un espacio que sus padres les puedan quitar cuando deseen castigarlos, por eso la labor es ardua, pero siempre repleta de amor.

Lo que hace Como un lápiz es un trabajo de amor puro y reconocimiento del otro como ser que merece las mismas oportunidades, trabajar en este proyecto no significa ganar dinero, ni prestigio, hacer parte de esto es servir a los demás, es recibir de recompensa una sonrisa, un abrazo, o un estremecedor “gracias, te amo” de un pequeño que jamás imaginó poder pintar, bailar, cantar o celebrar un gol.

Al inicio del semestre se reúnen con los padres y quienes deseen apoyar a sus hijos, se les pide una cuota de $20.000, “Como un lápiz no es una organización asistencialista, por eso también le damos un valor a lo que hacemos”, dice Eliana, sin embargo, este dinero que se recoge se usa estrictamente para necesidades de la fundación y por supuesto, para pagarle a sus maestros.

“Es increíble ver que los niños se acercan con sus madres y nos dicen que no tienen dinero para pagar, pero que si pueden vender tortas en el colegio para recolectar y dar lo de la matrícula”, es justo eso lo que significa el trabajo solidario, yo te doy, pero por supuesto todos hacemos parte de esto, no es hacerles ver que es  obligación de la fundación darles estos espacios, sino que el trabajo tiene también un valor y que son privilegiados por poder estar ahí.

La idea de la fundación es continuar creciendo, su sueño, llegar a todos los municipios de Colombia e incluso del país, para que los niños aprendan este maravilloso arte de dejar huella en cada cosa que hacen, recordando siempre que cada niño merece ser como un lápiz.

[1]Adaptación de la fábula “Como un lápiz” de Paulo Coelho


Sol Gómez Botero

Comunicadora social y periodista